Sin embargo, en los últimos años se han reportado epidemias en Brasil, Argentina, Bolivia y Venezuela.
El virus del sarampión se transmite por contacto directo con secreciones nasales o faríngeas provenientes de personas infectadas, siendo una de las infecciones más contagiosas.
Las personas son su único reservorio; en la medida que se reduzca los susceptibles, se disminuyen los espacios para la reproducción del virus. El período de incubación, a partir del momento de la exposición hasta la aparición del brote es en promedio 14 días.
La clínica del sarampión incluye pródromos de dos o tres días de fiebre, malestar general, tos seca y escurrimiento nasal (coriza) que puede acompañarse de conjuntivitis. Tres o cuatro días después aparece erupción o brote detrás de las orejas y en cara que se extiende a tronco y miembros superiores, alcanzando su máxima intensidad a los 2 ó 3 días, pueden durar hasta siete días y ocasionalmente termina en descamación. El enfermo es contagioso 4 días antes y 4 días de después de iniciada la erupción. Las manchas de Koplik son difíciles de observar. Las complicaciones son otitis media, neumonía, diarrea y encefalitis.
Muchos eventos se presentan acompañados de fiebre, erupción y síntomas inespecíficos. Tenga en cuenta diagnósticos diferenciales como rubéola, escarlatina, dengue, exantema súbito e incluso varicela.
La vacuna contra el sarampión protege al menos el 95 % de quienes la reciben. El esquema básico de vacunación incluye la SPR (sarampión, rubéola y parotoditis) de aplicación gratuita; una primera dosis al cumplir los 12 meses de edad, un refuerzo a los diez años de edad o en el postparto o postaborto.
Para que la vacunación confiera protección poblacional es necesario cubrir el 95 % de todos los niños de un año con este biológico. Se requiere fortalecer el programa de vacunación, eliminando las oportunidades perdidas.
Por la similitud entre el sarampión y la rubéola se ha integrado la vigilancia epidemiológica en la que usted juega un papel clave. El primer paso es conocer y recordar la definición de caso sospechoso " paciente en el que cualquier trabajador de la salud sospeche sarampión o rubéola y presente fiebre alta y erupción acompañados de tos, coriza o conjuntivitis". El propósito es no dejar escapar a ningún sospechoso.
Elabore historia clínica completa. Asegúrese de que incluya fecha de comienzo de la erupción, zona de inicio y sentido de progresión, presencia de fiebre y otros signos o síntomas adicionales y antecedentes de vacunación indicando la fecha de aplicación de la SPR o vacuna antisarampionosa.
Informe inmediatamente la presencia de todo caso sospechoso de sarampión o rubéola al responsable de la vigilancia epidemiológica de la entidad donde usted trabaja o a la autoridad de salud del municipio. Incluya nombre del paciente, dirección, teléfono. La notificación es clave para iniciar las medidas de control comunitarias y cortar la cadena de trasmisión. No espere los resultados de laboratorio, puede ser muy tarde.
Dé instrucciones sobre la importancia del aislamiento respiratorio. Los casos sospechosos no deben asistir a la escuela o al trabajo hasta mínimo cuatro días después del comienzo de la erupción. El tratamiento es sintomático. No está indicada la hospitalización de casos sospechosos.
Ordene los exámenes de laboratorio. Ningún caso sospechoso de sarampión o rubéola debe tener como único criterio diagnostico la clínica. El diagnóstico se basa en la detección de anticuerpos IgM en suero. Ordénela solo a quien cumpla criterios de caso sospechoso. El tiempo óptimo para la obtención de la muestra es hasta 30 días después de iniciada la erupción.
Para completar el estudio de sarampión ordena aislamiento viral, en sangre, orina o secreción nasofaríngea. Se debe tomar muestra en los primeros 7 días después de iniciada erupción.
Ambas muestras deben tomarse durante el primer contacto del enfermo con el organismo de salud y remitirse al Laboratorio Departamental de Salud Pública lo más pronto posible, donde serán procesadas gratuitamente.
La notificación de un caso sospechoso desencadena de manera inmediata acciones de control. La investigación epidemiológica de campo debe iniciarse en las primeras 48 horas después de captado el caso y no debe confundirse con una visita domiciliaria. Se extiende a los sitios de trabajo, estudio guardería y entorno social donde se haya desplazado el caso sospechoso en los últimos 18 días para buscar todos sus contactos, censarlos, evaluar su estado de salud y el antecedente de vacunación, con el fin de identificar la fuente de infección y proceder a la vacunación de aquellos no vacunados.
Cada caso sospechoso debe convertirse en una oportunidad para evaluar las coberturas de vacunación. El monitoreo rápido de las coberturas de vacunación antisarampinosa en menores de cinco años, señala hasta dónde debe extenderse la vacunación de bloqueo, se realiza buscando casa a casa todos los no vacunados mayores de un años y menores de 25 años, para aplicarles la vacuna antisarampionosa.
Este Plan requiere la colaboración de todos, en especial del personal de salud, como usted. El objetivo es identificar de la manera más temprana las zonas donde está circulando el virus del sarampión para proceder a su eliminación. Su participación es clave para mantener el territorio libre de la circulación del virus del sarampión.